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El Cambio Climático y sus efectos en los ecosistemas de Alta Montaña

pico del gallinero pirineos

Cómo están cambiando los bosques del Pirineo

Escapamos de nuestro territorio en la costa; una región con gran potencial en biodiversidad pero que ha sufrido graves impactos durante milenios que han deformado su aspecto primitivo; para subir a la Cordillera de los Pirineos, con una longitud de unos 490 km y alturas superiores a los 3000m, una barrera entre los ecosistemas eurosiberianos y los iberomediterráneos.

La Alta montaña es un excelente campo de estudio para conocer el fenómeno de sucesión ecológica y observar como se relacionan entre si las diferentes comunidades vegetales. Ya que su inaccesibilidad nos permite encontrar rincones relativamente intactos de impactos de orígen humano, pero muchos de los impactos naturales capaces de modificar la vegetación aún existen en Pirineos…. Nevadas y aludes, fuegos e inundaciones, grandes mamíferos, etc.
Además, la existencia de relieve genera diferencias de temperatura, exposición a la luz solar y a vientos marítimos y continentales. Por lo tanto en las montañas podemos ver con claridad como existen una serie de “Pisos climáticos”, de modo que en cada altura encontraremos comunidades vegetales características.

Según la orientación de cada ladera tambien se desarrollarán diferentes comunidades vegetales. De modo que en pocos kilómetros de distancia podremos ver comunidades adaptadas a sequía y calor, a humedad fresca y a condiciones glaciales. 
En el caso de la montaña pirenaica pues, existen los siguientes factores actuando sobre la vegetación silvestre que coloniza sus distintas partes (además de la fauna silvestre, la ganadería, la agricultura y otras actividades humanas):

La altura, a medida que se asciende disminuye la temperatura media y también la precipitación aumenta.

La orientación respecto a la luz solar, es decir, hay laderas umbrías más húmedas y laderas solanas más secas.

La orientación respecto a las dos grandes masas de agua cercanas a la Cordillera Pirenaica, el mar Mediterráneo y el mar Cantábrico. Un valle que esté expuesto a vientos marítimos recibirá más lluvia que uno expuesto a vientos continentales, muy secos.

El tipo de suelo (roca caliza, roca silícea, sedimentos aluviales) y tambien su relieve, donde el desnivel es fuerte actúa la erosión.

El pasado geológico reciente de los Pirineos, concretamente las glaciaciones que moldearon sus valles en forma de amplia U.

Y milenios de lluvia que tallaron sus otros valles, gargantas y cañones en estrecha V.

Así que, la cantidad de comunidades vegetales que hemos encontrado en estas montañas abarca desde cálidos romerales, coscojales y encinares de carrasca hasta gélidos neveros y prados alpinos, pasando por una amplía variedad de bosques caducifolios, desde quejigares a robledales hasta los más frescos y húmedos hayedos, existiendo tambien bosques mixtos con tilo, abedul o tejo, y contando también con amplias extensiones de coníferas, abetales, pinares submediterráneos y eurosiberianos, hasta un tipo de pinar subalpino prácticamente endémico de la Cordillera Pirenaica.

Y no hemos podido evitar tener en cuenta la inmensa variedad faunística que eso implica para Pirineos: Águilas, buitres, quebrantahuesos, cuervos, chovas, pájaros carpinteros, treparriscos, urogallos y perdices nivales, rojas o pardillas, búhos y cárabos, páridos y fringílidos, lavanderas y mirlos de agua entre las aves. Ungulados como el rebeco, el ciervo y el corzo entre los mamíferos, más carnívoros como la gineta y la garduña en tierra baja, el armiño y la marta en tierras altas. Incluso el gran oso pardo aún habita; con dificultades; la gran Cordillera. Y existe una pequeña posibilidad de recuperar dos grandes carnívoros: el lobo y el lince boreal.

Entre los anfibios y reptiles hay aquí rarezas, como el tritón pirenaico, la rana bermeja, la culebra verdiamarilla o las dos víboras, la ibérica y la áspid. Incontables especies de mariposas y otros insectos.

Y ¿Cómo afectan el cambio Climático, mejor dicho la Crisis ambiental y la Extinción Masiva de Especies que azotan el planeta a los biotopos pirenaicos y a sus habitantes, vegetales y animales?

Veamos los clásicos pisos de una montaña pirenaica, similares al modelo clásico (basado en los Alpes):

PISO COLINO:

Las llanuras y las faldas de la cordillera, por debajo de los 800/1100 m de altura presentan las siguientes comunidades:

Monte mediterráneo continental: Se da en zonas de clima seco y continental del centro prepirenaico. Comunidades pioneras de arbustos calcícolas (romero), que evolucionan hacia máquias secundarias de coscoja y boj y después hacia encinares continentales con encina carrasca (Quercus rotundifolia).

Monte mediterráneo litoral: Sólo en los bordes externos de la Cordillera expuestos al aire marino. Comunidades de arbustos pioneros que dan lugar a maquias y despues a encinares de Quercus ilex.

Bosque submediterráneo: Transición hacia los bosques caducifolios que en el piso colino se limita a umbrías o fondos de valle. Aqui la maquia evoluciona hacia un quejigar (Quercus faginea) en las zonas más secas y occidentales, en los Pirineos orientales hacia un robledal de Quercus pubescens.

Bosque atlántico: Este es el bosque eurosiberiano de tierra baja centroeuropea sometida al húmedo viento atlántico, que lame las faldas pireanaicas desde la llanura gala y las colinas vascas. Un bosque mixto caducifolio cuya especie dominante es sin duda el roble carballo, Quercus robur.

Bosque de ribera: Junto a los ríos, que salen de las gargantas rocosas hacia las llanuras del gran valle del Ebro, hay zarzales que evolucionan hacia bosques caducifolios, saucedas (Salix sp), choperas (Populus nigra), fresnedas (Fraxinus angustifolia, Fraxinus excelsior) y alisedas con Alnus glutinosa.
En nuestros estudios hemos observado como algunas especies del piso colino alcanzan altitudes considerables, adentrandose así en el piso montano. Esto ocurre desde hace millones de años y ha dado lugar a ecosistemas mixtos, como el encinar de montaña prepirenaico y prelitoral, dónde las especies mediterráneas se mezclan con las caducifolias submediterráneas. Pero creemos que la temperatura media más cálida va a favorecer que quercíneas mediterráneas como Quercus coccifera, Quercus rotundifolia, Quercus ilex, Quercus faginea y Quercus pubescens sean capaces de germinar y crecer hasta cerrar bosque en cotas cada vez mayores. El siguiente paso lógico que ya han empezado los arrendajos prepirenaicos: la siembra de bellotas hacia el piso montano, subirlas 100 m desde su madre.

PISO MONTANO:

Las laderas situadas entre 1200 y 1500 m, así como algunos valles umbríos a tan sólo 1000 m, presentan comunidades caducifolias que son submediterráneas en las solanas, y claramente eurosiberianas en la cara norte de las montañas.
Bosque submediterráneo: Encontramos aquí máquias de boj (Buxus sempervirens) y pinares (Pinus nigra salzmanii, Pinus sylvestris), que con el tiempo evolucionan hacia quejigares o robledales subhúmedos (Quercus faginea, Quercus pubescens, Quercus x subpyrenaica). Cabe destacar la presencia de arces como Acer campestre o Acer monspelassum, de serbales y mostajos (Sorbus sp.) enriqueciendo estos bosques que ocupan gran parte del Prepirineo. Esto es un hábitat potencial para grandes mamíferos como los cérvidos y, si se les dejase en paz, los lobos.

Bosque mixto eurosiberiano: Aqui entre los arbustos pioneros capaces de cubrir una joven pradera mandan los caducifolios, por ejemplo avellanos (Corylus avellana), y esto luego evoluciona hacia un bosque mixto que puede contener Quercus petraea, Betula alba, Tylia cordata, Taxus baccatta, Acer opalus o campestre, Populus tremula, Sorbus sp, Fraxinus excelsior y Pinus sylvestris.
Hayedo/Abetal: este es un biotopo eurosiberiano que sucede tras una fase de prado y otra de arbustos caducifolios riquísima en arbustos frutales (Rubus idaeus, Vaccinum sp. Sorbus sp, Corylus avellana, Ilex aquifolium), pasa por una fase de hayedo, Fagus sylvaticus….. (a veces antes del hayedo una fase de pinar de Pinus sylvestris) y otra de abetal, Abies alba, (pues los abetos jóvenes son capaces de prosperar bajo los hayas y después los superan en altura) ¡Este es un ecosistema fundamental para especies amenazadas como el oso pardo, el urogallo, la marta o el pito negro!
Estamos comprovando lo siguiente: Cada vez germinan a más altitud (¡hasta 1800m!) más semillas de haya (llevadas por aves y mamíferos que las entierran) y de abeto (traídas por el viento), así como de los arbustos frutales (traídas por aves y mamíferos que las ingieren y luego excretan) que suceden a este bosque montano. Conclusión: Parece que en efecto, el bosque montano está ocupando la parte baja del piso subalpino. ¡Esto significa que el hábitat disponible para la fauna de alta montaña se reduce!

Siguiendo esta hipótesis y siempre según la sucesión ecológica y la dispersión natural nos enseña, ARBA LITORAL ha empezado este 2020 a realizar siembras experimentales de hayucos (semillas de haya) por encima del límite actual del hayedo, es decir en el territorio subalpino.

 

PISO SUBALPINO:

Las duras condiciones de la alta montaña (1600/2200m) dan lugar a comunidades vegetales de tipo boreoalpino, comparables pues a una taiga siberiana.

Bosque subalpino: En Pirineos a esta altura los prados subalpinos dan lugar a comunidades arbustivas, achaparradas por el peso de las nevadas y la erosión del viento, hay “neret” (Rhododendrom ferrugineum) o enebro rastrero (Junniperus communis horizontalis). Rápidamente el bosque subalpino de pino negro (Pinus uncinata), , una especie endémica de Pirineos y algunos puntos del Sistema Ibérico domina el paisaje con sus copas cónicas de agujas incongelables como adaptación a las nevadas. Algunos caducifolios como el abedul y los serbales pueden substituir temporalmente aquellas partes del pinar que son arrasadas por los ocasionales aludes. Esta peculiar “microtaiga” resiste vientos abrasivos, largas heladas, pesadas nevadas y ardiente insolación. Desde hace milenios viste de negro los flancos de los picos pirenaicos.
Del mismo modo que en los casos anteriores, tambien observamos plantulas de especies del bosque subalpino colonizando las praderas alpinas hasta alturas superiores a 2500 m.


PISO ALPINO:

A partir de cierta altura (2300/2500m) las durísimas condiciones climáticas y la extrema pobreza del suelo, pura roca, impiden el desarrollo de grandes plantas leñosas y por lo tanto de bosques. Este es un paisaje de praderas alpinas donde viven matas achaparradas y herbáceas de tipo boreoalpino, algunas de estas hierbas son endémicas del Pirineo, otras están emparentadas con especies de los Alpes, los Balcanes, el Caucaso, la lejana tundra ártica o incluso el Himalaya.
En verano, cuando desaparece la nieve, comprovamos como se esfuerzan los prados alpinos por colonizar los escasos suelos del entorno de las cumbres. Tristemente este hábitat natural se reducirá más y más a medida que el pinar ascienda. Muy mala notícia para los animales adaptados a esta pradera/tundra; verdaderas relíquias de la última glaciación como el armiño, la marmota o la perdiz nival.


PISO NIVAL:

Cualquier libro del siglo XX dice que en una montaña europea a partir de los 3000 m empiezan las nieves perpetuas y, por lo tanto, es imposible allí la vida vegetal más allá de líquenes y musgos. Un vistazo al macizo del Monte Perdido nos muestra la realidad actual del siglo XXI: Los restos de los glaciares pleistocénicos, los neveros permanentes, han desaparecido totalmente de la cara sur de la cumbre, y si vieramos su cara norte desde el circo de Gavarnie, ¡Veriamos que incluso allí se están derritiendo!
Conclusión para los Pirineos del siglo XXI: habrá más extensión de bosque; pues el abandono agrícola del siglo XX permitió la extensión de biotopos mediterráneos y submediterráneos; pero se perderá biodiversidad forestal (pues los biotopos eurosiberiano y boreoalpino quedarán reducidos hacia las cumbres rocosas).

Los glaciares pleistocénicos, resto de la última glaciación que vió llegar a nuestra especie al continente europeo, son história. Su fauna y flora característicos corren riesgo serio de extinción.

Las consecuencias; a nivel climático, edáfico, hidrológico, económico y político; de la desaparición de los glaciares pirenaicos son todavía inclaculables. Pero está claro que repercutirán sin duda a todos los habitantes del Valle del Ebro. Es decir la mitad oriental de la península Ibérica (Cantabria, Euskadi, Rioja, Navarra, Aragón, Andorra, Catalunya y Comunidad Valenciana verán mermados sus recursos naturales básicos: agua potable, tierra fértil) así como a la mitad occidental de Francia (no olvidemos que la gran cuenca de la Garona bebe tambien de los glaciares pirenaicos de Maladeta y Aneto, la gran Camarga, el mayor humedal de Occitania, depende de las nieves de la Cerdanya y del Canigó). Un panorama catástrofico que se verá repetido en tantos otros valles que hasta ahora han bebido las nieves de las cordilleras.

Desde todas las Arbas y desde Arba Litoral luchamos, mediante concienzuda y estudiada restauración ambiental, por conservar estos recursos naturales indispensables para nuestra supervivencia como especie. Ya que todas las comunidades vegetales; igual las máquias litorales que los bosques subalpinos, incluso una rala estepa o más, una pradera submarina o un arrecife coralino; contribuyen enormemente a crear suelo fértil produciendo toneladas de materia orgánica….. A conservar despúes este suelo, que nos da de comer a todos, con sus raíces que impiden que el viento o el agua lo arrastren… y a captar agua atmosférica hacia el subsuelo. A alimentar a todas y cada una de las especies que forman el equilibrio ecológico que hace este planeta habitable para el ser humano.

Eso ¡Además de colaborar en el enfriamiento atmosférico mediante la captura de todo ese carbono que; en nuestra inconsciencia o rapacidad; estamos liberando en el aire que respiramos!

Así que, contra el cambio climático, contra la Crisis Ambiental y contra la Extinción Global:

¡SEMBRAD BELLOTAS Y HABRÁ BOSQUES!

Oriol millán Blanch. ARBA SISTEMA LITORAL 09/2020